Le faltaron huevos a Ugalde: Gordillo
- Lunes, Marzo 30, 2009, 1:43
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De la Redacción
De próxima aparición, el libro del ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Luis Carlos Ugalde, en 2006, revive y reaviva la confrontación política y social del país, también añade un par de líneas a la certidumbre popular de fraude electoral en la reciente elección presidencial.
Nuevos rounds
El Grito ha venido publicando, número tras número, actas comiciales que ostentan la cualidad de exhibir el fraude al desnudo, ya que permiten hacer una comparación rupestre: la de los datos que registran las actas ―en el supuesto de que éstas no hayan sido alteradas en las mismas casillas por la legión de maestros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que atendió un porcentaje muy alto del total de ellas―, los del Programa de Resultados Preeliminares (PREP) y el cómputo distrital de los días 5 y 6 de julio de aquel año. De tales cruzamientos nacen evidentes permutaciones de votos ―entre partidos―, adiciones ―generalmente a Calderón― y sustracciones ―generalmente a López Obrador.
Pero más de dos años después, los jirones de hechos, los golpes bajos y chantajes de los actores principales abren la posibilidad de leer mejor las claridades y oscuridades de aquella historia.
Contra las cuerdas
No hace mucho, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) concluyeron que el Partido Acción Nacional (PAN) transgredió el principio de confidencialidad de los datos del Padrón Electoral al utilizarlos en el programa Redes por México, que operó vía Internet para sumar adeptos a su candidato presidencial en 2006.
El TEPJF revocó una multa de cinco mil días de salario mínimo impuesta por el Consejo General del IFE y ordenó a esa autoridad tome en cuenta la transgresión al principio de confidencialidad para que con base en ello realice una nueva individualización de la sanción,
lo que incrementaría la pena (Notimex, 03/10/07).
De este mismo tema había dado cuenta, en su momento, la periodista Carmen Aristegui, quien en su noticiero de CNN mostró una página de internet del PAN que, mediante la clave Hildebrando 117, proporcionaba una base de datos que contenía a todos los electores del país, incluyendo su preferencia política. En aquel entonces se cuestionó que el cuñado de Felipe Calderón administrara información privilegiada de la institución electoral.
Se tambalea
El dirigente de extrema derecha Manuel Espino, presidente del PAN en 2006, imputa a Calderón su debilidad por compartir el poder con Elba Esther Gordillo, dirigente vitalicia del SNTE. Que sea vitalicia habla por sí solo.
En una entrevista publicada en (Milenio, 01/07/08), Espino da a conocer que consiguió 300 millones de pesos para la campaña presidencial. Distante de Calderón, quien además promovió su remoción de la presidencia de Acción Nacional, Espino salda cuentas, a cuentagotas: cuando llegamos al 2 de julio yo tenía temores, se nos había caído la campaña con el famoso cuñadazo del llamado caso Hildebrando, tuve que hacer algunas travesuras para lavarle la cara a la campaña porque era penoso que nos exhibieran. El 2 de julio estar sudando nerviosismo, generando adrenalina en demasía, como que se antojaba innecesario.
Confiesa haber cabildeado gobernadores del PRI para ganar a como diera lugar. Le preguntan: ¿Cuáles gobernadores? Prefiero que no se sepa, al menos no hoy, son historias para platicarse cuando tiene uno bisnietos.
Si bien se cuida de decir quiénes, en cambio, sí dice cuántos: ¿Con cuántos platicó? Platiqué con 10.
Suena la campana
Leonel Cota Montaño, presidente del PRD en 2006, ensaya un análisis objetivo de la supuesta derrota de la izquierda en las urnas. Luego de evaluar un fallido centralismo en la construcción de la estructura electoral, afirma que el fraude fue preparado a trevés de la guerra sucia en los medios. Le preguntan: ¿Qué pasó con la guerra sucia? No tuvo el mayor impacto, lo que querían con eso era crear las condiciones de opinión pública para que el fraude tuviera fuerza. Las encuestas que decían que los números estaban cerrados eran parte de la estrategia para crear condiciones de duda y legitimar así el triunfo de Calderón.
Probadas sus maniobras en la elección presidencial ―como testimonia una grabación con el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández―, Elba Esther rentó al principio su estructura electoral al mejor postor. ¿Elba Esther los buscó? Muchísimas veces, de manera directa o por conducto de su yerno o de Rafael Ochoa. Yo me entrevisté con él en más de una ocasión y la única petición era el encuentro con Andrés Manuel, nos pidieron 23 distritos donde decían que el PRD nunca ganaba y la parte indispensable era la foto, era lo que ella requería. La decisión de Andrés fue inobjetable: por ningún motivo ni entrevistarnos ni acuerdos ni negociar nada. Me pidió que por ninguna razón me reuniera con ella y fue tan enfático que me pidió comprometerme con él, porque decía que ellos mismos se iban a encargar de la foto o de difundirlo y se iba a hacer un escándalo.
¿Y con gobernadores del PRI? Me entrevisté con los del Estado de México, Chihuahua y Nuevo León, pero Andrés no le dio importancia a los acuerdos, los desdeñó.
Incluso los empresarios buscaron una alianza. Empresarios que fueron proclives a nosotros en principio, pero las contradicciones en la campaña llevaron a que tomaran distancia de Andrés, como el propio Carlos Slim [algún mes el hombre más rico del mundo, según la revista Forbes]. Andrés no se quiso sentar con empresarios que le ofrecieron dinero; grupos del Estado de México se acercaron con el interés de ayudar y desde luego él no aceptó. Yo le dije a Andrés que una razón por la que podíamos perder la campaña era por falta de dinero.
Lo que en esta entrevista, también publicada en (Milenio, 03/07/08), parece querer prevalecer es la idea de que Andrés Manuel López Obrador perdió por méritos propios. Así lo plantea por lo menos su título: Cota culpa al equipo de AMLO de la derrota. Como ha sucedido desde la noche del 2 de julio de 2006, se quiere amputar la certidumbre del fraude electoral y drogar la memoria.
Último round
En el número 1667 de la revista Proceso, se publica una nota sobre la próxima aparición de Así lo viví. Testimonio de la elección presidencial de 2006, la más competida en la historia moderna de México. Ugalde documenta la participación activísima de Fox en el proceso electoral: “Para Fox no importaba si Calderón estaba de acuerdo o no con su estrategia. Para él lo importante era garantizar que se mantuviera su proyecto de gobierno y que AMLO no llegara a Los Pinos. Fox pensaba que era su derecho actuar y que no violaba ninguna ley al hacerlo”, me dijo Rubén Aguilar [entonces vocero de la presidencia].
El ex presidente del IFE narra que la noche del 2 de julio de 2006, Fox lo presionó para dar por ganador a Felipe Calderón. Lo mismo hizo Elba Esther Gordillo, su antigua madrina política. Ante la decisión del Consejo General del IFE de no adelantar ganador ―aunque Ugalde anunció a Calderón días después, usurpando una facultad exclusiva del Tribunal―, Gordillo explotó: ¡Cómo que no me puede tomar la llamada! Usted no sabe quién soy.
Tiempo después una persona que había presenciado la conversación de Elba Esther con mi secretario particular me narró que estaba furiosa. Quería que anunciara que Calderón había ganado. Al colgar (…) habría dicho:
―Le faltaron huevos a Ugalde.
