Narcomantas en México

zetrasamp

Sanjuana Martínez

La primera víctima de la cuasidemocracia mexicana fue la libertad de expresión, luego la libertad de prensa, en seguida, empezaron a matar periodistas, 41 en los últimos ocho años y diez más desparecidos. Inmediatamente después vinieron las bajas por la violencia, es decir, las casualties, como dicen los estadounidenses: cinco mil tan solo en 2008; y finalmente se culminó con la matanza de civiles en un atentado terrorista, sin precedentes en la historia reciente del país.

México vive hoy inmerso en una crisis institucional. La debilidad de Felipe Calderón y su falta de legitimidad desde que llegó a la presidencia han pasado factura. El crimen organizado se ha encargado de rebasar al Ejecutivo. En este momento, el narcotráfico y sus conexiones mafiosas son un Estado poderoso, por encima del Estado mexicano. Los siete carteles que operan en el país han logrado rebasar al gobierno panista.

Desde su llegada al poder, a Felipe Calderón se le acusó de haber pactado con uno de los cárteles más poderosos: el cartel de Sinaloa, dirigido por el célebre Chapo Guzmán. Ante el supuesto apoyo a una de las mafias, el cartel del Golfo y su brazo armado, los Zetas, iniciaron una guerra que ya ha dejado más de 11 mil víctimas entre población civil, delincuentes y fuerzas de seguridad.

Las narcomantas colocadas en distintas ciudades de la República, acusando a Calderón y al ejército mexicano de estar apoyando al Chapo, han sido poco publicadas, incluso descalificadas por proceder de delincuentes, pero son dignas de tomar en cuenta. Por ejemplo, la manta aparecida en Nuevo Laredo, Tamaulipas, se podía leer: Sr. Presidente Calderón, quiere acabar con la inseguridad déjese de palabrerías ridículas y deje de vrindarle protección usted y los generales Jenosidio Loera, Martín Cordero Lucresio y el S.S.P. Cesario Carbajal Guajardo, Martín Cordero Luqueño, Marco Cobarruvias Aguilar, Sergio Aponte Polito, Roberto Miranda Sánchez ―a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, a El Chapo, Juan Esparragoza García a  El Azul, Nacho Coronel, Ismael Zambada García, a El Mayo, Noe Sandoval Alcazar, 9na Zona Militar, ya que estas personas llevan más de 40 años operando. En Cancún, el mensaje era igual de explícito: Para todo el gobierno federal, estatal y municipal, si quieren que la violencia acabe, dejen de encubrir al Chapo Guzmán, Mayo Zambada, Nacho Coronel y Oscar Valencia. En Monterrey, aparecieron tres mantas en diferentes lugares, como la Central de Autobuses, la Macroplaza y La Alameda. En esta última el mensaje decía: Para que toda la ciudadanía se entere de la corrupción del Ejército mexicano y del Presidente, protectores de capos como: el Chapo Guzmán, el Nacho, El Coronel, El Mayo Zambada y altos mandos de la Sedena sin combatirlos, todo a cambio de jugosas sumas millonarias. En Saltillo, la manta criticaba al presidente y al ejército aliados de Sonora y Generales por proteger al Chapo y, en Piedras Negras, se advertía en el mensaje: Si quieres que termine la anarquía del narcotráfico, ¿por qué tu gobierno no ataca a narcos como Joaquín El Chapo Guzmán?

Las narcomantas aparecieron un día después del II Informe presidencial, que en esta ocasión se convirtió en mensajes televisivos durante más de una semana. El 25 de agosto emitió un mensaje en televisión abierta en el que ofreció recuperar la seguridad, la autoridad y el orden en las calles y en las plazas del país. Y al día siguiente los narcomensajes fueron colocados en esta inusitada campaña contra el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas. ¿Tiene algo que ver lo anterior con el atentado de Morelia donde murieron ocho personas que festejaban el grito de independencia? Todo indica que sí. La lógica del terror se impone en esta escalada de violencia que, a partir del 15 de septiembre, ha dado un salto cualitativo.

El desconocimiento del equipo de Calderón, la falta de preparación del aparato de seguridad y el nulo entrenamiento de policías y militares para batallar contra un enemigo desconocido como el terrorismo hacen suponer que lo peor está por venir.

El miedo se ha instalado en el alma de la mayoría de los mexicanos. No existe ciudad donde el crimen organizado no se haya instalado controlando negocios, comercios, empresas; lavando dinero por doquier sin freno gubernamental, convirtiendo el tejido social en apoyo estratégico para sus operaciones financieras y secuestrando y asesinado con total impunidad. Los mexicanos nos hemos habituado a los ejecutados, ensabanados, encajuelados, entambados, decapitados o mutilados. Las noticias de sucesos cubren los informativos electrónicos y los medios impresos.

Los santuarios de paz han acabado. En Monterrey, concretamente en el municipio de más poder adquisitivo, San Pedro, hay decenas de casas vacías. La gente está huyendo a radicar al extranjero. Los ricos abandonan el barco. El magnate de la comunicación Alejandro Junco de la Vega hizo pública su decisión de irse con su familia a Texas. No es el único. Como dijo aquella niña de un colegio privado durante las elecciones: Yo quiero que gane el Peje porque mi papa dice que si gana, todos nos vamos a vivir a Miami.

Paradojas de la vida. A Andrés Manuel López Obrador no se le permitió llegar a la presidencia y ahora los ricos se van, pero porque en la Silla del Águila sentaron a uno de los suyos: Felipe Calderón, el impávido testigo de la barbarie actual en México… ¡Qué ironía!

 

Acerca del autor

admin ah escrito 188 entradas en este sitio.

Un comentario en “Narcomantas en México”

  • jorge escribio 26 Junio, 2010, 23:05

    Dificil la situacion que se vive hoy en Mexico.

Escribir un comentario

Copyright © 2010 El grito. Todos los derechos reservados.
Powered by WordPress.org, Custom Theme and ComFi.com Calling Card Company.
Articulos Ganar dinero por internet